Seguro siempre escuchaste sobre la humanización de animales desde que tuviste tu primer cachorro o minino. Las mamás siempre nos decían “es un perro o gato, no un bebé” y ciertamente tenían razón, aunque como tutora de gatos, entendemos perfectamente que muchos animales tienen una desventaja de condición vulnerable frente a los humanos; y tal vez sea eso lo que nos hace querer protegerlos y ofrecerles todas las comodidades para que no les falte nada.

No obstante, el procurar su bienestar a veces es confundido con la humanización de animales domésticos como perros y gatos. ¿Cómo distinguirla?, ¿acaso es buena o mala?, y ¿podría afectar a tu peludo? Aquí en Patas en Casa te vamos a Contar todo lo que hay que saber sobre la humanización en perros.


Los vínculos que establecemos con nuestros compañeros de vida (animales domésticos que usualmente son perros y gatos) cada vez son más fuertes, dejamos de verlos como simples animales inferiores y comenzamos a verlos como parte de la familia. Eventualmente, se comenzaron anotar cambios en el estilo de vida de estas mascotas en sus alimentos, medicamentos, accesorios de acicalamiento e incluso de vestimenta.


¿Cuándo representa un problema la humanización animal?

El problema es cuando la gente se olvida de las necesidades de la naturaleza animal. Esta creciente humanización de mascotas convirtió la existencia de mascotas desde el patio trasero hasta el rey de la casa y podemos ver consecuencias:  un cambio en la vida de los animales, que se vuelva una fuente de estrés para mascotas, que el animal puede empezar a comportarse como un niño mimado: puede perder el control, la agresión, la hiperactividad, el comportamiento antisocial puede ocurrir con más frecuencia.

Otra de las formas que suele molestar a algunos humanos es que tengan sus propias cuentas de Instagram, lo que es bastante debatible porque no le están haciendo daño a ningún tercero, además ¿quién no ama ver fotos y videos de peluditos? De igual forma, no falta algún familiar que se queja porque los perros se suban al sillón o a la cama del tutor, pero recuerda que siempre y cuando no le hagan daño a un tercero, probablemente ni siquiera sea necesario emitir una opinión al respecto.

Cómo detectar la humanización en animales

  •  El acondicionamiento de los hogares puede estar destinado primordialmente en función al perro o gato, juguetes, alfombras, comederos, camas miniatura, accesorios y ropa.
  •  Compartes comida y mesa con tu perro, incluso en restaurantes fuera de casa te gusta sentarlo en la mesa contigo.
  •  Organizas fiestas conmemorativas para tu perro o gato, sí como las típicas fiestas de cumpleaños, solo que el protagonista es un perro. Incluso le ofreces pastel o galletas cumpleañeras.
  •  La más evidente y lucrativa para los negocios es tener a la moda a tu mascota con calzado, suéteres, vestidos, pantalones, moños, diademas, tutús y cualquier prenda que pareciera casi de alta costura. La mayoría de estas prendas y accesorios ni siquiera son necesarios.


Los psicólogos se refieren a nuestra tendencia a atribuir las características humanas a los animales como "antropomorfismo". En un estudio de 2008 de Horowitz, el antropomorfismo fue identificado como una de las principales formas en que los dueños de mascotas interpretan el comportamiento de sus perros. Mientras que el antropomorfismo puede mejorar nuestro vínculo con nuestras mascotas, psicólogos y conductistas animales advierten que también puede llevar a malentendidos las necesidades y comportamientos de nuestras mascotas. Este desajuste puede potencialmente causar estrés y ansiedad inecesarios.

¿Qué beneficios tiene el antropomorfismo?

 La antropomorfización puede conducir a una mayor empatía y comprensión hacia los animales en general. Cuando atribuimos las características humanas a las mascotas, tendemos a tratarlas con más amabilidad y consideración.

Cuando los dueños de mascotas antropomorfizan a sus mascotas, a menudo prestan más atención a las necesidades y comportamientos de sus mascotas. Esto puede llevar a una mejor atención, ya que los propietarios son más propensos a notar cambios en el comportamiento o la salud.

Las mascotas antropomorfizadas pueden hacer a la gente más propensa a abogar por los derechos de los animales. Si percibimos a las mascotas como que tienen pensamientos y emociones humanas, podemos estar más inclinados a apoyar la legislación y las organizaciones que protegen a los animales.


Aunque no todo es precisamente malo, el afán por humanizar a las mascotas también ha hecho visible que existen enfermedades, pruebas, formas de diagnóstico y tratamientos semejantes a los de los seres humanos, lo que implica una evidente posibilidad de atención y responsabilización de los animales.  La humanización de mascotas ha transformado la forma en que interactuamos con nuestros amigos peludos. Han pasado de ser mascotas a familiares a apreciados, compartiendo nuestras vidas y enriqueciendo nuestros días con su amor y risas.