Los perros pitbull, dóberman, bullterrier, rottweiler y pastor alemán -por solo mencionar algunos- son de los perros que más estigmatizados viven respecto a su carácter y personalidad. Históricamente, se cree que estos perros representan una amenaza para otras especies caninas mucho más dóciles e incluso para tutores y humanos que se crucen en su camino.

Lo cierto es que los perros no representan la agresividad que siempre se les ha adjudicado, la raza solamente otorga un conjunto de características físicas que en primer lugar les dan a los perros una apariencia más imponente que a otros, y esto es por los propósitos con los que fueron criados o cruzados; para jalar trineos, pastorear ganado, como centinelas, para cazar aves y demás tareas.

 

¿Cómo se vuelve agresivo un perro?

Un perro, independientemente de la raza que sea, se volverá agresivo, arisco y desconfiado según sea el entorno en el que crezca; es decir, cuando son cachorros es la etapa más importante para que aprenda a socializar con cualquier animal y humano. Es en esta etapa cuando su cerebro absorbe lo que se debe y no se debe hacer, lo que es correcto y las formas de responder a cualquier evento.

Ya sea un perro pitbull, un chihuahua, un pomerania, un dogo argentino o un pekinés, todos aprenderán a responder de formas agresivas ante lo desconocido, perros, humanos y ante estímulos negativos porque es la forma en la que aprendieron a actuar, con golpes, reprimendas y sistemas coercitivos violentos. Si se le enseña a aprender alguna acción con amenazas, eso reforzará la agresividad; si se le castiga porque no hizo algo o lo que hizo fue malo, eso refuerza la respuesta violenta en un futuro.

La agresividad canina tiene sus orígenes en el miedo; es una respuesta que aprendieron para defenderse ante algo que representa un peligro inminente. Es importante aprender a reconocer los detonantes de esta conducta en tu perro y las señales que manifestará antes de un ataque: lamerse el hocico, apartar la cabeza de aquello que le molesta, meter la cola entre las patas o ladrar son las primeras manifestaciones de su agresividad.


Qué hacer para ayudar a un perro agresivo

  • Evita aquello que le provoca miedo o estrés a tu perro para que no se tensen. En medida de lo posible, evita que se repita la situación.
  • Identifica las señales que manifiesta tu perro antes de que ataquen, puede que tú estés provocando la situación de estés.
  • Si la agresividad es un comportamiento sumamente regular, lo mejor es consultar a un veterinario y a un entrenador particular porque una escuela con más perros puede no ser la mejor idea.
  • Evita el contacto con niños que puedan vulnerar el espacio vital del perro, lo anterior podría resultar en un ataque inminente.

Cómo socializar a un perro agresivo

Esta tarea debes dejarla en manos de profesionales cuando el comportamiento es constante, sin embargo, si es algo ocasional y de preocupación leve, puedes aplicar alguna de las siguientes alternativas:

  • Pregunta a su veterinario por algún aceite esencial o premio que ayude a mantenerlo tranquilo.
  • En lugares donde pueda encontrar situaciones que lo tornen agresivo, antes de ello ofrécele una actividad que le guste o algún alimento que lo ayude a familiarizarse con el bozal para que te ayudes de este accesorio en caso de ser necesario.
  • Utiliza el bozal -una vez que esté familiarizado con él- para sacarlo de paseo en lugares muy concurridos por otros perros inquietos o juguetones.
  • Mantén el contacto gradual de otros perros y personas con el tuyo, poco a poco el perro dará la pauta para los acercamientos, y procura que sea en situaciones de mínimo estrés y con elementos familiares.

Recuerda tener paciencia a tu perrito, si es un perro adoptado podrá costar más trabajo que con un cachorro, no será imposible solo que requerirá mucha constancia y reforzamientos positivos que lo ayuden a entender que no hay acciones que merezcan la reprimenda, que está en un lugar o situación completamente segura y está a salvo contigo. Y por último, pero no por eso menos importante, ninguna raza está condicionada a ser agresiva, eso se aprende conforme van creciendo y desarrollándose con sus familias o entornos; todo depende del trato que nosotros les brindemos.