La toxoplasmosis es conocida popularmente como la enfermedad del gato que suele ser muy temida por los tutores y por consiguiente se percibe con un poco de culpa hacia el felino. Se dice que es sumamente contagiosa, peligrosa y difícil de detectar a tiempo para poder salvaguardar a nuestros mininos. Hoy te compartimos aquí en Patas en Casa todo lo que debes saber para identificar la toxoplasmosis.

Empecemos por lo que la desencadena; el transmisor de la enfermedad es el Toxoplasma gondii, un protozoario (los protozoos son organismos de una sola célula, como la ameba, y son diferentes de las bacterias) que necesita del gato para poder crecer y reproducirse, pero eso no significa sea el gato quien transmite esta enfermedad precisamente a los humanos.

 

Esta es la forma de identificar la toxoplasmosis en gatos

Desafortunadamente, esta enfermedad es compleja de detectar a tiempo porque no hay signos de enfermedad completa, pero si el gato tiene un sistema inmunológico comprometido es altamente probable que (a cualquier edad que tenga el gato) adquiera leucemia felina o el virus de inmunodeficiencia felina.

Los síntomas más comunes de la toxoplasmosis incluyen:

  • Fiebre
  • Pérdida de apetito
  • Aletargamiento
  • Neumonía
  • Dificultad para respirar
  • Infección en el hígado
  • Ictericia en piel y mucosa
  • Afección en los ojos y el sistema nervioso central
  • Ceguera
  • Falta de coordinación
  • Sensibilidad al tacto
  • Cambios de personalidad
  • Dificultad para masticar y tragar alimentos
  • Convulsiones
  • Poco o nulo control de esfínteres

Recuerda que los gatos tienen un umbral del dolor bastante alto, la mejor recomendación es que ante el mejor cambio en su comportamiento o su rutina, acude a un veterinario. Es importante evitar los paseos o escapes porque puede ser una forma de contagio al intentar cazar a alguna presa como ratas, pájaros, carne cruda o entrar en contacto con heces expuestas.


¿Cómo se transmite la toxoplasmosis?

Existen diversas formas de contagio, pero los gatos tienen poca responsabilidad, ya que solo son un medio para que el toxoplasma gondii pueda reproducirse, sobrevivir y para llegar a otros huéspedes humanos o ejemplares felinos. En el caso de los gatos, estos pueden llegar a adquirir esta enfermedad mediante el consumo de carne cruda o mal cocida de un animal que estuvo infectado, mientras que la transmisión hacia los humanos sucede al ingerir agua, alimentos contaminados o mediante el contacto (ingesta) con heces contaminadas.

Los gatos salvajes y domésticos son los únicos huéspedes  definitivos del toxoplasma gondii. Cuando un gato ingiere presas infectadas (como las ratas) o carne cruda, el parásito libera quistes en el tracto digestivo del gato, donde se reproduce y producen oquistes. Los gatos infectados luego excretan millones de ooquistes en sus heces. Los gatos recién expuestos generalmente comienzan secretar los osquistos de tres a 10 días después de consumir tejido infectado, y continuan derramados durante unos 10 a 14 días. Los ooquistes son muy resistentes y pueden sobrevivir en el medio ambiente durante más de un año. Además, algunos de los toxoplasmas gondii liberados de los quistes de la carne infectada penetrarán más profundamente en la pared del intestino del gato y se multiplicarán como otra forma, llamada taquizoita. Esta forma se extiende desde el intestino a otras partes del gato. Eventualmente, el sistema inmunitario de gato fuerza el parásito en una etapa latente donde forma quistes en los músculos y el cerebro.

La transmisión de la toxoplasmosis mediante las heces puede ser desde aquellas que se encuentren en areneros, en la tierra, en bolsas y pueden contagiar estando frescas o secas.

Diagnóstico y tratamiento

La toxoplasmosis generalmente se diagnostica con base en un historial de gatos, signos de enfermedad y resultados de pruebas de laboratorio. El tratamiento generalmente involucra un curso de un antibiótico llamado clindamicina, ya sea solo o en combinación con corticosteroides. Lo ideal es que el tratamiento se inicie inmediatamente después del diagnóstico y continúe durante varios días después de que los signos hayan desaparecido. En la enfermedad aguda, el tratamiento a menudo se inicia sobre la base de altos niveles iniciales de anticuerpos IgM.

El pronóstico para gatos diagnosticados con toxoplasmosis depende de los órganos o sistemas afectados, el tiempo entre la infección y el tratamiento y las respuestas iniciales al tratamiento.  Los gatos suelen tener pronósticos más favorables si sus signos clínicos mejoran dentro de 2-3 días de comenzar la terapia. El pronóstico para gatos con toxoplasmosis que tienen afectado el hígado o los pulmones suele ser pobre, es por ello que la prevención es vital para disminuir la probabilidad de adquirir enfermedades que comprometan su sistema inmune o que deriven en la muerte.