La toxoplasmosis es una enfermedad peligrosa injustamente conocida como la “enfermedad del gato”. Es que el protozoario transmisor de la enfermedad, llamado Toxoplasma gondii, se hospeda definitivamente en los gatos. Esto significa que el parásito necesita de los felinos para reproducirse, lo que no implica que el gato les transmita la enfermedad a los humanos. En verdad, existen diferentes formas de contagio y la participación de los felinos en este asunto es muy pequeña.

Para entender mejor qué es la toxoplasmosis, los síntomas de la enfermedad, cómo ocurre la transmisión y explicar, de una vez por todas, por qué la “enfermedad del gato” no debe estigmatizar a los felinos, Patas en Casa recopiló 10 hechos importantes sobre la enfermedad.

1) ¿Qué es la toxoplasmosis? ¿Es peligrosa?

En humanos saludables, la toxoplasmosis es una infección que muchas veces pasa desapercebida. Tiene síntomas que se parecen a la gripe, con dolores musculares y leve incomodidad en la garganta. Los pacientes inmunosuprimidos pueden tener síntomas más severos, como fiebre, dolores de cabeza, falta de coordinación motora, confusión mental y hasta convulsiones. 

El mayor peligro de la toxoplasmosis es con relación a pacientes gestantes, ya que existe el riesgo de que la mamá le transmita la enfermedad al feto. En estos casos, los riesgos involucran aborto y daños neurológicos en el bebé.

2) ¿Cómo se transmite la toxoplasmosis?

El ciclo de la toxoplasmosis empieza con la reproducción del protozoario Toxoplasma gondii en el tracto intestinal de los gatos. Después, estos animales expelen el Toxoplasma en las heces, y es cuando empieza el contagio para el ambiente y otros animales. Sin embargo, la transmisión a los humanos no sucede por la convivencia con un felino sino por la ingestión de agua y alimentos contaminados.

De acuerdo con la médica veterinaria Vanessa Zimbres, que es especialista en gatos, los felinos se contaminan con el protozoario al ingerir formas infectantes en agua, carne cruda o presas — todas contaminadas. Después de esta contaminación, el gato puede eliminar la forma no infectante del Toxoplasma en un único episodio a través de las heces en el período de una a tres semanas.

“Esta forma no infectante lleva de 1 a 5 días en el ambiente (a temperatura y humedad propicias) para volverse infectante y, a partir de ese momento, puede contaminar el agua, material vegetal y ser ingerido por otros animales”, explica.

3) Los humanos sólo tienen toxoplasmosis al ingerir heces de gato

La convivencia con un felino no implica el riesgo de contraer toxoplasmosis. “Acariciar un gato, ponerlo en el regazo, cepillarlo, no va a transmitir toxoplasmosis. Tampoco los arañazos. Solamente podemos tener toxoplasmosis de un gato si ingerimos sus heces contaminadas”, alerta la veterinaria Vanessa Zimbres.

El propio Ministerio de Salud también confirma esta información:

“Es importante saber que el contacto con los felinos no provoca la enfermedad. El riesgo está en el contacto con las heces contaminadas de los felinos, en el consumo de agua contaminada o alimentos mal lavados o no cocidos.”

¡Aun así, el cuidado al manipular la caja de arena de gato es importantísimo! Como la enfermedad se transmite principalmente a través de las heces del gato — aunque sea en un único episodio —, el tutor debe tener mucha atención al limpiar la cajita. Una buena sugerencia es siempre utilizar guantes y lavarse muy bien las manos enseguida.

vegetais e legumes sendo lavados por humano para evitar taxoplasmose

4) ¿Dónde ataca la toxoplasmosis?

La toxoplasmosis puede afectar diferentes órganos humanos y hasta causar una infección generalizada. Es común que los síntomas de la toxoplasmosis ataquen los ojos, oídos, músculos, pulmones, hígado y, en los fetos, puede causar deficiencias neurológicas. Por ser una enfermedad con diferentes etapas — lo que va a depender también de la inmunidad del paciente —, lo ideal es siempre consultar un médico.

5) ¿Qué puede causar la toxoplasmosis?

La toxoplasmosis, en general, no causa grandes efectos en individuos saludables. Los principales síntomas incluyen dolor muscular, dolor de garganta y alteración en los ganglios; pero en las personas con baja inmunidad y recién nacidos, la enfermedad puede manifestarse de forma más intensa y afectar diferentes órganos. 

Según datos del Ministerio de Salud, los síntomas de la toxoplasmosis en pacientes inmunosuprimidos incluyen confusión mental, falta de coordinación y convulsiones. En recién nacidos, las secuelas pueden ser más graves: “acometimiento visual en diferentes grados, acometimiento mental, alteraciones motoras y pérdida auditiva.”

6) La toxoplasmosis durante el embarazo es un gran peligro para el feto

Para quien piensa que el embarazo es motivo para el abandono de gatos por causa del riesgo de toxoplasmosis, ¡es bueno aclararlo y desmitificarlo! De hecho, la toxoplasmosis durante el embarazo puede ser un gran problema para el niño que está siendo generado, pero los gatitos no son los grandes villanos. 

Lo más importante es que la gestante tenga un cuidado redoblado con la higienización de alimentos (en especial legumbres y verduras), además de la cocción de las carnes. Otra sugerencia es preferir siempre agua filtrada o mineral, ya que la ingestión de alimentos y agua contaminados puede causar la toxoplasmosis durante el embarazo. Para quien convive con un felino, vale también tener una atención especial a la hora de limpiar la caja de arena de gato o, incluso, pedirle a otra persona que lo haga.

7) ¿Cuáles son los 3 tipos de toxoplasmosis?

La toxoplasmosis puede clasificarse en diferentes tipos. Los tres principales son la toxoplasmosis ocular (que afecta los ojos); la toxoplasmosis congénita (que se le pasa al feto durante la gestación) y la toxoplasmosis cerebral (que es más frecuente en pacientes inmunosuprimidos, como los portadores de SIDA).

tutora limpando caixa de areia de gato

8) No todos los gatos se infectan de toxoplasmosis

Muchas personas tienen una idea equivocada sobre la relación entre los gatos y la toxoplasmosis. No es sin razón que, recientemente, se publicó un estudio con baja base científica que relacionaba la tenencia de gatos — como si todos los animales tuvieran toxoplasmosis — al desarrollo de la esquizofrenia. Con datos muy inconsistentes y de baja calidad, lo que se puede deducir es que los gatos no causan esquizofrenia.

Incluso porque no todos los gatos tienen toxoplasmosis. En realidad, como lo destacó la propia médica veterinaria Vanessa, los felinos pueden expeler una forma no infectante del Toxoplasma gondii — que, posteriormente, se volverá infectante — en un episodio único después de la contaminación. O sea, incluso el período de “transmisión” a través de las heces es corto.

9) ¿La toxoplasmosis tiene cura en humanos?

¡Sí, la toxoplasmosis tiene cura! En pacientes saludables, raramente se prescriben medicamentos específicos para el tratamiento de la enfermedad. Combatiendo los síntomas, en poco tiempo, el paciente está curado. Las personas que tienen la inmunidad comprometida son las que presentan secuelas, lo ideal es derivarla a profesionales especializados.

En los casos de toxoplasmosis durante el embarazo, lo recomendado es hacer un seguimiento durante todo el prenatal para saber cómo está la salud del bebé, que es el que más puede sufrir secuelas con la enfermedad. 

10) La toxoplasmosis no debe ser motivo para abandonar un gato

Por ser conocida como la enfermedad del gato, muchas personas hacen ver a los felinos como los grandes villanos de la toxoplasmosis. Pero esto no es tan cierto. Convivir con un gatito infectado no debe ser motivo de abandono. La enfermedad tiene tratamiento, tanto para los humanos como para las mascotas. Durante el período de recuperación, el mayor cuidado debe ser con la limpieza de las cajas de arena. 

Además, como no todos los gatos tienen o transmiten la enfermedad, lo ideal es realizar exámenes que comprueben la salud del gatito antes de tomar cualquier decisión más drástica, como la donación.

Vale decir que algunas de las principales formas de prevenir la toxoplasmosis en los felinos es elegir la crianza indoor, hacer check-ups regulares de la salud del animal y siempre ofrecer una alimentación balanceada y de calidad. Jamás le ofrezcas carne cruda para gatos (¡ni poco cocida!) y siempre dale agua filtrada y potable.