Sabemos que cuando pensamos en el cuidado y vigilancia de nuestros perrhijos siempre pensamos en herramientas externas como mallas, GPS delimitados por perímetros o GPS con la última tecnología de punta sin necesidad de recargar la pila. Algo que hemos olvidado y dejado en segundo plano son los chips rastreadores.


¿Qué es un microchip?

 

Un microchip es un chip pequeño y electrónico encerrado en un cilindro de vidrio que es aproximadamente del mismo tamaño que un grano de arroz.  Se inyecta debajo de la piel usando una aguja hipodérmica. No es un procedimiento doloroso, es similar a la molestia de inyección típica, aunque la aguja es ligeramente mayor que las utilizadas para la inyección.


La información que proporcione al registro de microchip del fabricante se utilizará para contactar con usted en el caso de que se encuentre a su mascota y se escanee su microchip. En la mayoría de los casos la única información que se utiliza sobre el o la tutora en la base de datos es la información que este mismo decide proporcionar cuando registra el chip o actualiza su información.


Una de las preguntas más frecuentes al respecto es si los tutores pueden poner por ellos mismos el chip a su perro, bueno, pues quítate esa duda porque te explicamos cómo funciona. Colocarle un microchip a tu perro es lo más responsable que puedes hacer como tutor. Esta medida es una solución permanente (casi siempre) para poder estar seguro de la ubicación de tu perrito.

¿Es seguro para la salud del perro?

Las instituciones de referencia, como la Asociación Estadounidense de Medicina Veterinaria, no recomiendan quitar el microchip de un perro, no por ser un procedimiento quirúrgico complejo, sino porque es muy baja la probabilidad que tu perro desarrolle cáncer por el microchip.


¿Yo le puedo poner un microchip a mi perro?


El microchip es insertado con la ayuda de una pequeña aguja en la parte trasera del cuello, es similar a la implantación de una vacuna, y la herida no es nada grave. Aunque suene a un procedimiento sencillo, intentar colocarle tú mismo un microchip podría llegar a ser riesgoso por la zona que se encuentra cerca a la columna vertebral, además del estrés que le implicaría al peludo si lo haces mal. La respuesta corta es; acude a un veterinario y no lo hagas tú solo.

Los microchips funcionan gracias al código único de 15 dígitos que se registra en una base de datos nacional junto con tus datos, incluidos tu nombre y el de tu perro, dirección y número de teléfono de emergencia.  Como tutor es tu responsabilidad asegurarte de que los registros se mantengan actualizados.

Este chip se encuentra encapsulado en cristal  del tamaño de un grano de arroz. Se implanta subcutáneamente a los animales y puede estar dentro del cuerpo toda la vida sin provocar secuelas. Este artefacto es en realidad un transpondedor, que reacciona a la señal de un lector de microchips que da un número único de quince dígitos que lo identifica.

El microchip no tiene batería o pila en su interior, esto significa que no da señales de manera continua. Solo responde ante la presencia de un lector, cuando se pasa por encima del cuerpo del perro.


    El uso de microchips incrementa notablemente las probabilidades de que una mascota perdida se reencuentre con su familia, lo que reduce el sacrificio de mascotas abandonadas.

–Mencionó Dr. Gary Michelson, fundador de la Michelson Found Animals Foundation.

En muchos lugares del mundo, poner un microchip a tu perro es obligatorio por ley.  Aunque los microchips para perros suelen ser permanentes, se pueden quitar en circunstancias excepcionales como que algunas personas tienen miedo porque piensan que su perro puede desarrollar cáncer y, por eso, deciden quitarle el microchip.


Si te ubicas en Bogotá, el Instituto de Protección Animal (IDPYBA) tiene a disposición el servicio de implantación de microchips para identificar a perros y gatos que convivan con familias en estratos 1, 2 y 3 en Bogotá. Si quieres conocer los requisitos que necesitas para poder colocarle el microchip de forma gratuita, consúltalos aquí.

Recuerda que cada fabricante mantiene su propia base de datos. Afortunadamente, cuando los escáneres de microchip muestran el número de serie, este se puede utilizar para identificar al fabricante del chip. No olvides mantener tus datos actualizados, escanear el chip una vez al año y asegúrate de que esté registrado.