Si ya identificaste que tu gata está embarazada y tu veterinario de cabecera lo confirmó, necesitas saber algunas cosas para cuidar a tu minina y los gatitos que están por venir, para empezar, ¿cuántos gatos puede tener una gata embarazada primeriza? Y sí, debes de prepararte para la cantidad de gatos que puedan aparecer, aunque esa es una cuestión muy variable.

Una gata puede llegar a tener aproximadamente seis gatitos por gestación, pero este número puede variar.  Un embarazo también puede tener un solo gatito, al que se conoce como feto único. En estos casos, el feto se desarrolla mucho más, ya que es el único que se alimenta de su mamá. Aunque lo parezca esto no siempre es una buena noticia, el feto puede incluso perjudicar a la gata, ya que pesará más de lo normal porque los nutrientes van dirigidos hacia él, y en algunas situaciones, es necesario someter a la gata a una cesárea. Por ello, es importante consultar a un veterinario de forma constante.

Cuántos gatos puede tener una gata embarazada primeriza

Una gata primeriza puede llegar a tener una camada de cachorros pequeña que va de 2 a 4 gatos. Cada parto de una gata ronda entre los cuatro a seis felinos, hay casos poco probables en los que pueden llegar a tener de diez a doce gatos por camada, aunque tienen poca probabilidad de sobrevivir; incluso algunos nacerán muertos. Recuerda que si tu gata ya ha parido con anterioridad, sus camadas pueden ir de 4 a 8 gatos.


El número de gatos que puede tener una gata en el primer parto cambia. Tampoco se puede dar una cifra exacta, pero lo que sí debería ocurrir es que el número sea menor. Estas probabilidades aumentarán si la gata se ha quedado embarazada cuando es muy joven y aún no se ha desarrollado del todo, su cuerpo todavía no será capaz de soportar grandes camadas.


¿Cómo saber si mi gata está embarazada?

Una gata primeriza puede llegar a tener una camada de cachorros pequeña que va de 2 a 4 gatos


 

Algunos signos que pueden ayudarte a identificar si tu gata está embarazada o no:

  • Mamas rosadas y más grandes;
  • Crecimiento de un pelaje fino alrededor de las mamas;
  • El abdomen empieza a crecer alrededor de las cuatro semanas de gestación: primero aumenta en la zona de detrás de las costillas y luego en el resto del cuerpo;
  • Agrandamiento de la vulva;
  • Mayor necesidad de cariño;
  • Necesidad de estar cerca de sus tutores;
  • La gata se vuelve más asustadiza con otros animales, al fin y al cabo, ya está empezando a desarrollar el instinto de proteger a sus gatitos.
  • Si sospechas que tu gatita está preñada o embarazada, puedes confirmarlo con una ecografía que se realiza a partir de la tercera semana.


    Otra forma de estar seguro de si tu gata está preñada o no, según la veterinaria, es con un test de hormonas placentarias, que es el menos común. A partir de los 45 días de gestación, también es posible realizar una radiografía.

 

El embarazo de una gata, suele ser de dos meses, de 63 a 65 días y a veces requerirá de cuidados especiales. Lo primero de lo que deben preocuparse los cuidadores es de la alimentación: al principio del embarazo, sentirá más hambre de lo normal, por lo que necesita alimentarse bien para que los gatitos crezcan sanos. Conviene consultar con el veterinario un alimento adecuado para cubrir todas las necesidades nutricionales que requiere el embarazo; el médico también puede recomendar el uso de algunas vitaminas.

 

Cuidados extraordinarios para una gata embarazada


A medida que los bebés gatitos se desarrollan, se empieza a comprimir el estómago de la gata. Como consecuencia, acaba comiendo menos porque su apetito se reduce. Durante este periodo, el veterinario puede recomendar cambiar ciertos elementos de su dieta como comida húmeda, verduras o vísceras. Recuerda que las gatas gestantes deben estar vacunadas de antemano y también haber recibido tratamiento antiparasitario y antipulgas idealmente antes del embarazo, si piensas hacerlo después de enterarse, primero consulta con un veterinario para asegurarte que no sea contraproducente.

En casos de los embarazos de las gatas primerizas, el entorno debe ser tranquilo y cómodo para la gatita, esto ayudará a que los productos sobrevivan a la gestación y la gata no los rechace después del alumbramiento. Después del alumbramiento recuerda que es necesario esterilizar a tu gata.