Darle huesos a los perros es un hábito que puede ayudarlos a relajarse, a evitar la formación de tártaro pero… ¿sabías que no todos los materiales son seguros y saludables para ellos? A pesar de ser fuente de proteínas, los huesos pueden despedazarse cuando se los muerde y causar lesiones intestinales o incluso la muerte de tu perro por asfixia o lesión en órganos internos. ¡Mantén la calma! No todos los huesos son peligrosos y existen algunos que pueden servir de bocadito para perros. Acompáñanos a conocer cuáles están liberados para tu perro.

¿Cuáles son los huesos que pueden usarse como bocadito para perro?

  • Hueso bovino: además de sabroso, los huesos bovinos pueden brindar gran cantidad de cartílagos e, incluso, carne. Otro beneficio es la limpieza bucal. A pesar de recomendado, siempre estate atento al ofrecerle huesos a tu perro;
  • Hueso de cerdo: en el caso de que ofrezcas huesos de cerdo a tu perro, elige los más grandes como los de rodilla y fémur. De esta manera, evitas los riesgos de asfixia y continúas ofreciendo todos los beneficios de los huesos como los cartílagos y el relajamiento que provoca el hábito de roer;
  • Bocaditos propios para roer: además de los huesos in natura, también es posible encontrar en el mercado bocaditos caninos que tienen forma de hueso y los perros pueden roer durante horas (o minutos, en el caso de los más golosos). Hechos principalmente de cereales y carnes, estos sticks ayudan, inclusive, a mantener la higiene oral de tu perro.

Hueso para perro

Principales cuidados al ofrecerle huesos a tu perro

1) Estate atento: por más que sean los recomendados, los perros pueden atragantarse. Es importante actuar rápido en estos momentos;

2) No ofrezcas huesos de pollo: los huesos de pollo son muy frágiles, pequeños, y pueden quedar puntiagudos cuando se los mastica. Eso puede causar heridas en la boca y en los órganos internos de tu perro;

3) No ofrezcas huesos de cuero: cuando se los mastica, el material de este hueso se ablanda y queda gelatinoso, pudiendo soltar pedazos que pueden causar asfixia e, incluso, pegarse en los órganos internos del perro;

4) No le dejes durante mucho tiempo los huesos al perro: los huesos son muy duros y resistentes. A pesar de ser placentero, después de un largo período, pueden forzar demasiado la mandíbula;

5) No ofrezcas los huesos que sobraron de la barbacoa: además de que tienen sal, los huesos asados en la barbacoa también pueden quedar frágiles y, al masticarlos, volverse puntiagudos y causar heridas iguales a las de pollo.

Alerta Patas de la Casa: como ya dijimos antes, incluso los huesos liberados pueden ser peligrosos para cualquier raza o porte de perro. Al ser masticados, los pedazos - de cualquier tipo - pueden asfixiar y/o lastimar a los animales. Siempre que le ofrezcas bocaditos, vigila a tu perro.

Redacción: Mariana Almeida